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El Tarot


Tarot, Acabamos de nombrar la palabra misteriosa.
Esta nos recuerda a extrañas figuras, a los gitanos leyendo la buena ventura
en cartas manipuladas diestramente ... la revelación del futuro ... El tarot es
un juego antiguo que traspasó las fronteras y atravesó los tiempos. Pero,
¿cuál es el significado del término tarot? 
Al parecer la palabra «tarot» proviene de tarocchi, nombre dado a los más
antiguos juegos italianos como sustituto, a principios del siglo XVI, del de
trionfi, con que se designaba a los veintidós arcanos mayores.
Sin embargo, tenemos que pensar I en la palabra tarotées, que designaba
las cartas que tenían grisallas en el dorso.
En su Dictionnaire historique de rancien langage francaise la Curne de
Sainte-Palaye asegura que «taraut o tarot es la carta cuyo dorso está
ilustrado con grisallas que imitan el relieve de la escultura; además,
presenta figuras que las cartas comunes no exhiben». Y agrega el diccionario
respecto a tales figuras: «Diría que el mazo del tarot representa una república
más cumplidamente que las piezas del ajedrez representan la corte de un rey:
 en el tarot ningún estado se halla ausente, como ninguno falta en una república;
 hay oro para recompensar a los buenos y espadas paradefender la patria; hay
caballeros, servidores, juglares. triunfos. emperadores. papas ,y locos.
Por su parte, Antaine Court de Gébelin piensa que la palabra tarot procede de los
términos egipcios tar (el camino) y ro (real). Esta es la «vía r regia» Que nos proponemos
estudiar.
Pero, ¿acaso no sabemos todos que nuestros artistas pusieron sin " reservas inspiración
 y talento en la reseñas inspiración y talento en la (iones de las figuras contenidas en el
tarot de Marsella, un prototipo famoso en el mundo entero?
la estructura del mazo se mantuvo inmutable: 78 cartas, a las que se llama láminas,
tarots o arcanos: 22 de ellas. rica y extrañamente decoradas. son los arcanos mayores.
Estas últimas láminas son realmente fascinantes, todas distintas, con su numeración
romana del I al XXI pues la última no está numerada por una extraña convención que
respetan nuestros ilustradores. cuyas audacias en la materia no pasan de llamarla en
secreto XXII cuando no 0, e incluso cambiarla de ubicación. lo nombres, tan caprichosos y
poéticos casi no sufren modificaciones y siempre aparecen en el recuadro inferior de la carta.
Con frecuencia se repite incluso la antigua numeración romana. que no empleaba el sistema
 de resta respecto a la cifra mayor, y así es como se sigue escribiendo IIII y no IV ¿ Por que
el arcano 13 no exhibe lema alguno? Secreta mente se dice que es la Muerte, pero los
ilustradores han respetado la costumbre de no darle nombre. He aquí el catálogo de estas 22
láminas mayores:

       numerologia del tarot         cartas del tarot

las 56 cartas siguientes, o arcanos menores, se dividen en 4 series de /4 menores, se
dividen en 4 series de 14 cartas cada una. Cada serie corresponde a un color o «palo»:
bastos, espadas, copas y oros. Cada serie se compone el caballo y la sota- y otras 10
cartas, numeradas desde el as o 1 en adelante, con ilustraciones geométricas. Ése es un
 terreno más familiar. pues t Ése es un terreno más familiar, pues · volvemos a nuestros
habituales mazos, compuestos por corazones, tréboles, diamantes y picas, con la única !
contienen sino 52 cartas. porque el  caballo y la sota se fusionan.
Algunos mazos eluden la representación simbólica del tarot marsellés. El siglo XIX fue
 particularmente proclive a figurar los progresos científicos, y a veces los acontecimientos
artísticos. Del mismo modo, de manera habitual se introducen temas de la vida política,
los viajes, las costumbres y los oficios. Ya pasaré revista, de manera muy sucinta, a toda
esta imaginería. que excede los límites de nuestro estudio. En algunas láminas se presenta
al personaje con los pies apoyados contra la cabeza, para que pueda ser visto por los dos
jugadores, sentados frente a frente.
El origen de las cartas de juego sigue siendo una incógnita. Conviene recordar que las
prohibiciones policiales para esta forma de juego con dinero han dejado en los archivos. por
ejemplo. huellas que datan de 1377 y 1408. los mazos más antiguos son magníficas obras de
 arte realizadas en Italia por encargo de ricas familias: los ViscontiSforza los incorporan a sus
blasones; pintados a mano, los tarocchi del siglo )W son todo un deleite.
las cartas de Carlos VI datan de ce 1392 Y el tarot Noblet se confecciona a medianos del siglo
XVII. El tarot de Marsella, el de Jean-Pierre Payen de 1713, el de Conver de 1760 y el tarot
flamenco de Van Denborre de 1780 parecen remitirse, contra lo que sugerirían sus fechas de
origen. a una concepción medieval.
En ellos habita manifiestamente la · Edad Media, con toda la riqueza de su fe, con su exuberancia
 y simbolismo. El tarot comparte el carácter de la piedra tallada que se yergue en la penumbra de
 la iglesia: es hermano de la escultura. las vidrieras y la miniatura; a través de todos ellos se
transmiten las ideas, pues el libro resulta poco accesible y son muchos los analfabetos de la época.
No es inverosímil que se haya pretendido difundir un pensamiento esotérico por medio de estas
cartas de formato reducido, portadoras de imágenes recreativas con inocua apariencia.
 ¿ No es este acaso el método seguido por el bueno de Rabelais cuando emite doctos juicios bajo
el disfraz de chanzas?
Pero quizá se quiso aprovechar sencillamente un diseño antiguo que facilitase la impresión de modo
que esas cartas pudiesen venderse al más bajo costo: se creó entonces una matriz en ! madera o
metal, sobre la base de un dibujo simplificado y de líneas netas, que pudiera tocarse mediante la
plancha de estarcir con unos pocos y precisos colores correspondientes a un simbolismo  profundo.
Materializado de esta forma, el tarot habría podido reeditarse hasta la saciedad. A través de las
épocas, sin embargo. su poder de fascinación hizo que los creadores aspirasen a marcarlo con los
rasgos del propio talento y de la intransferible compresión de cada o uno. El artista se pliega a las
convenciones del tarot con el designio de mostrar una determinada concepción artística, a su vez
tributaria de un pensamiento filosófico particular, tal y como · fue posible para los literatos volcar
en la hoja impresa sus propias vidas a través de personalidades tan turbulentas y seductoras como
 las de Fausto. don , Juan o el Judío Errante.
Se trata en todos 105 casos de enigmáticas figuras que excitan la curiosidad; en El Golem, una bella
novela iniciática, Gustav Meyrink pinta la emoción que invade a Pernath frente a la carta llamada
 «el Pagad». ¿En qué radica el misterio que emana de cada lámina? ¿En la rareza, la suntuosidad, la
variedad de las figuras? ¿Será acaso un efecto de la numerología? ¿O más bien de las leyendas?
Se queda uno atónito ante la profusión de estos juegos; Stuart R. Kaplan reproduce en su Gran
Enciclopedia del Tarat 3.200 láminas tomadas de 250 juegos distintos, y aun así promete una
¡ continuación; en París. la librería «Arcano - 22» vende 130 juegos diferentes.
¿Por qué tal número de realizaciones, por qué tantos comentarios? En su 1 prefacio a un estudio de
Edmond Del camp (El taro! iniciático), Valentin Bresle J afirma que «la transmisión de los secretos
iniciáticos es asegurada por las láminas de este libro sin encuadernación, por la inocencia de unas
figuras "1 cuyo colorido parece infantil, pero que ,1 se hallan dotadas de una sustancia evocadora
inmortal en su quintaesencia. y ~I digo "quintaesencia" porque el tarot .. también es. más que nada.
alquimia ...
El desafío, pues, consiste en des- 1 cubrir el valor de este arquetipo, en ' ' buscar la célula madre que
alimenta a  este inconsciente colectivo, a esta «estructura absoluta», para decirlo con palabras de
Raymond Abellio. La revalorización a veces objetable de Court de Gébelin, renovador del simbolismo
del tarot pero excesivamente cautivado por el misterio egipcio, ha sido continuada, ampliada y
 modificada por los más I serios artistas y comentadores, a cuya 1 memoria rendimos tributo.
De igual modo, es imposible permanecer indiferentes ante tanta exposición como se ha organizado.
Siempre con elevada concurrencia de público. En 1967, el Deutsches Spielkarten Museum exhibió en
Bielefeld los tarots de factura francesa; a su vez, Jean-Marie Lhóte mostró en Amiens. en 1971. la belleza
 le estas cartas. la Biblioteca Nacional de París. a partir de la donación Marteau, les dedicó una exposición
 en 1966. Y en otra de 1984. abierta con el nombre de «Tarot, juego y magia», exhibió 153 modelos
ordenadas en un catálogo. ¿Podría alguien no admitir que todas estas variaciones tienen una constante
abstracta en común? Yo pretendo establecer un sistema comparativo, mostrar ese cubo de la rueda, ese
centro «motor inmóvil» que anima al conjunto y crea la riqueza de todos estos tarots, concebidos según
un mismo aliento de libertad espiritual.
Por su valor simbólico, constituyen una fuente de meditación, El vidente es tan capaz de leer en la bola de
cristal como en las manchas de tinta, en los posos del café, según las reglas de la geomancia o de acuerdo
 con la disposición de las cartas.
 Sobre los estudios de esta última I especie, a veces tan distintos en apariencia, se imponía establecer
una síntesis y comparar los principales con el prototipo que les es común, el tarot de Marsella. Al hacerla
no quise sino exponer las variaciones de una búsqueda ideológica, sin ignorar la existencia de otros muchos
sistemas que tanto para la interpretación como para la adivinación conducen a reflexiones similares.
Siempre aparecerán nuevos libros y i surgirán nuevas formulaciones de seductora apariencia. El símbolo
puede ser comentado según el nivel de consciencia de cada ser, que recibirá un reflejo procedente del núcleo
universal. Cada reflexión estimula nuestro pensamiento y nos guía por el camino de la verdad, pero esa línea
 no es válida sino para cada uno de nosotros. Los comentarios se brindan a unos más y a otros menos; ningún
sistema es superior a otro, ya que en conjunto no tienen más finalidad que la de permitir una comunicación
entre el intérprete, las láminas y el solicitante; preguntas y comentarios se establecen a partir de un mismo
campo de referencias y de acuerdo con el mismo proceso de pensamiento. Todas las significaciones coinciden,
pues el mismo  suceso se aprehende mágicamente n según la óptica de temperamentos  distintos.
El lenguaje del tarot es ajeno a los s dogmatismos, o en todo caso los trasciende, porque constituye un
patrimonio universal. Cada lámina no es más  que un punto de referencia, un jalón I en la ruta de la intuición;
quién sabe  si esa clarividencia no nos llevará, .. finalmente, al descubrimiento de  nosotros mismos.